31 | Mayo | 2016

Entregar un producto gráfico en tiempo y forma, sólo la punta del iceberg

Cursar Producción Gráfica en GUTENBERG enseña, además de cómo trabajar, a analizar por qué se debe dar la serie de pasos del proceso y a sacar las propias consecuencias, y eso se aplica desde los mismos inicios de la carrera.

 


“La Punta del Iceberg” denomina Ricardo Ekardt, que actualmente cursa el segundo año de Producción Gráfica y que también trabaja en una empresa del sector, la entrega en tiempo y forma de un producto gráfico editorial a un cliente, no obstante que éste haya revolucionado el proceso con modificaciones cuando ya había comenzado la producción. Con los conocimientos que ha incorporado estudiando en GUTENBERG, Ricardo describe cómo se fue realizando un trabajo y aporta sus propias observaciones.

Luego de aclarar, por si acaso… que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, Ricardo nos cuenta:

¿Quién, alguna vez, no sintió haber estado corriendo detrás de la pelota en vez de mantener su posición en la cancha y esperar que la jugada llegue a uno?

No es novedad que en la producción gráfica, las series de eventos, llamémoslos desafortunados y sus efectos mariposa son inevitables, y lo ilustraré con un ejemplo:

Después de aceptado un trabajo, el departamento de Marketing del cliente decidió retocar el diseño de tapa de su revista mensual, además de hacer algunos agregados en el interior, con lo cual, básicamente, termina entregando todo el material tarde.

Obviamente, sigue necesitando la revista en fecha y no le vamos a decir que no... teníamos solo dos días y medio.

A partir de ese momento, con el diseño en nuestro poder, comenzamos a operar, ya contábamos con el substrato en el taller, lo cual era un tema menos.

Hablando del plazo, ya estábamos a medio día para cuando preprensa tomó los archivos, preparó las imposiciones y las envió al proveedor de CTP, y coordinamos que las planchas iban a llegar por la tarde/noche.

Impresión comenzó a procesar por la noche, teniendo los pliegos interiores terminados para primera hora de la mañana y la tapa para el medio día.

A primerísima hora ya habíamos coordinado con Expedición el envío del trabajo al proveedor de Encuadernación que nos preparó la máquina para comenzar a doblar ni bien nuestro camión llegase a su taller.

Al medio día, la tapa se envió para aplicar la Laca UV Total, también coordinamos que estaría lista para retirarse por la tarde. Ya estaba todo organizado con el proveedor de Encuadernación que la recibió después de hora y debía ser quien la cortase para poder encuadernarla.


En nuestro último día, tuvimos la entrada en la encuadernación con el sistema Binder bien temprano, fuimos al pie de máquina para ver la largada y asegurarnos de la calidad del producto final, teniendo listo el trabajo al mediodía, y ya Expedición tenía preparado un flete para retirar el trabajo,  que iba a estar esperando en la encuadernación para cargar ni bien se hubiera terminado para entonces realizar la entrega.


Una vez cumplida la entrega en tiempo y forma, nos llegaron las múltiples gracias del cliente, prometiendo que en el futuro serían más ordenados al momento de hacer cambios... sabíamos que ésa era solo una buena intención, pero eso es otra anécdota.

Ahora bien, haber entregado a tiempo la revista, no es el ejemplo del por qué la organización funcionaba de manera aceitada, es solo la punta del iceberg.

La buena organización de la empresa se vio en que no se perdió de foco el estado de ninguno de los diversos trabajos que estaban en danza en ese momento.

No corrimos detrás de la pelota, como si estuviéramos jugando un partido sin ninguna táctica, se mantuvieron las posiciones y se manejó cada etapa del trabajo como si fuera un rival siempre a punto de desbordarnos y se le dio a cada una la atención que requería, sin correr detrás de la pelota, pero sin perderla de vista.

Al existir una planificación de la producción y saber con certeza el rendimiento de nuestras máquinas, al existir roles y contar con una buena comunicación interna y con los clientes, al tener a los proveedores trabajando junto a nosotros y brindando un servicio más que solo valor agregado a la materia prima que se les enviaba, todo resulta más fácil, entre otras cosas porque muchos detalles se los consideró como engranajes que forman parte de una maquina compleja.

Obviamente, todo eso ha sido fruto de poner en práctica herramientas y políticas de trabajo que no evolucionan de la noche a la mañana; lleva tiempo identificar los errores, las causas y sus efectos a lo largo de todos los procesos pero, aunque parezca exageradamente simplista, es una cuestión de decisión, casi como decidir una filosofía de vida.

La idea de contar este caso es hablar sobre distintas situaciones, en las que podemos aplicar herramientas de Gestión de la Producción, Negociación, Comunicación o lo que vaya surgiendo a medida que avanzamos en nuestro camino profesional.