21 | Mayo | 2013

Inicio de la gestión de color en el flujo de trabajo gráfico

Desde la fotografía a cada sector del proceso

 

Gutenberg


No se resuelven todos los problemas pero se los minimiza si se aplica la gestión del color con equipos adecuados e invirtiendo todo el tiempo necesario en cada eslabón de los varios que integran el flujo de trabajo gráfico.

La gestión de color es transversal a todo el flujo de trabajo gráfico. Salvo que se estén creando las imágenes, la gestión de color comienza hoy en día con la toma de imagen, o sea la fotografía.

En caso de que el fotógrafo sea externo a la empresa o estudio de diseño, se iniciará cuando se reciban estas imágenes —o se las compre en un banco de imágenes, o se las escanee—.

A escala mundial la gestión de color tuvo más aceptación en el sector fotográfico que en la industria gráfica. Este sector invierte en cámaras, monitores, equipos y software para lograr la captura de las imágenes y mantener la consistencia de color en el monitor cuidando las condiciones de entorno y de visualización en la pantalla mucho más que la industria gráfica. Como en cualquier otra industria, en esta última coexisten hoy en día la utilización de tecnologías de punta, equipos de última generación, equipos y tecnologías no tan modernas o la combinación de ambas, lo que dificulta la implementación en forma automática de la gestión de color.

El hecho de que el flujo de trabajo gráfico esté conformado por varios sectores implica que cada uno de ellos se debe adecuar a este concepto.

¿Es sencillo aplicar gestión de color?

La gestión de color es de aplicación sencilla, pero se requieren equipos de medición, capacitación y decisión. Toda implantación de tecnología requiere inversión en equipos y tiempo.

¿Resuelve todos los problemas de color?

La respuesta es no. Lo que hace es minimizarlos, para lograr a través de la consistencia una apariencia semejante.

Es el mismo concepto de la roseta de impresión: de todas las imágenes posibles que se generan a causa de la combinación de las cuatro tramas de los colores de impresión, la imagen de la roseta es la menos visible al ojo humano. Pero existe. Si la roseta fuera visible se percibiría, formaría Moiré.

La tecnología hace que para cierta combinación de parámetros de angulatura y lineatura la roseta no sea visible. Lo que ocurre con la gestión de color es similar.


Sugerencia en recuadro y fondo de color:
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