14 | Agosto | 2013

Formación de Formadores de personal especializado en la industria gráfica

Capacitación enfocada al desarrollo de competencias laborales específicas

 



Siempre movilizada para formar personal competente para las empresas gráficas de todo el país y para respaldar el desarrollo humano de cada educando, GUTENBERG interviene y participa en búsqueda de la excelencia docente.

En la propuesta de “Formación de Formadores” que lleva adelante el Ministerio de Trabajo de la Nación, con la implementación de la RedACET – Red Argentina de Cooperación para la Educación Tecnológica, GUTENBERG interviene y participa ampliamente.



Esta propuesta está basada en la formación profesional enfocada en el desarrollo de las respectivas competencias laborales.

La primera actividad en 2013 de ese plan de “Formación de Formadores” se realizó en la ciudad santafecina de Esperanza. En la misma participaron como asistentes al curso en la especialización de la industria gráfica los siguientes miembros del plantel docente de GUTENBERG: Alejandro Álamo, Orlando Galián, Daniela Labarthé, Francisco J. Mendiola, Esteban Pérez Guastelli y Hugo Riberon.



La intervención de GUTENBERG se completó con Marigel Marrazo, quien se desempeñó en función de docente.

A esta primera jornada en Esperanza, seguirán otros tres encuentros más. Puesto que el plan comprende una formación muy intensa, exigente y actualizada.

En la formación de formadores por competencias se capacita para comprender, reflexionar, proponer, activar, descubrir, una forma diferente de realizar el proceso de enseñanza-aprendizaje. Se trata de transformar el aprendizaje en todo un proceso de apropiación de conocimientos, de capacidad de análisis de situación, de toma de decisiones, de evaluar y proponer, de interacción con otros, a partir y con la realidad. Los resultados se validan en la medida en que se expresan en el hacer, por la consolidación de lo aprendido al hacerlo propio, inteligente y contextual. Más aún, se capacita a los formadores a tener en cuenta las necesidades y expectativas del discípulo, porque éste debe participar y proponer, con lo que se asegura la motivación y la continuidad del aprendizaje.