24 | Septiembre | 2015

Guillermo Paita

Ingresó a GUTENBERG como profesor de Historia del Arte allá por el año 1992, y desde entonces hasta el momento de su partida, el 25 de agosto de 2015, brindó de forma incansable y entusiasta su conocimiento y pasión por el arte a varias generaciones de diseñadores egresados de Gutenberg.

 

Como docente, es recordado cariñosamente por alumnos, egresados y colegas (…) (comentarios de alumnos, egresados y profesores)

 

Testimonio de Andrea Gergich

Conocí a Guillermo Paita en 1992, el año en que ingresé como profesora en Gutenberg.  Eran años fundacionales para las Carreras de Nivel Superior, que estaban recorriendo sus primeras épocas: la carrera de Artes Gráficas (hoy Producción Gráfica) había comenzado en 1989, y la carrera de Diseño Gráfico estaba cursando recién su segundo año de dictado. En esos primeros años coincidimos en las reuniones docentes y en los eventos institucionales, e incluso compartimos muchas conversaciones sobre el plan de estudios y el perfil del egresado que Gutenberg aspiraba a formar. A partir de mi nombramiento como Coordinadora de la Carrera de Diseño Gráfico en 1994[1] mi contacto con él fue más asiduo, ya que habiendo él mismo colaborado en esos tiempos con el Rector por entonces, Lic. Carlos Dartiguelongue, en el análisis del plan de estudios, nuestras charlas se animaban con cuestiones relativas a los contenidos de las materias, la organización del plan en áreas de conocimiento y las distintas visiones sobre la carrera y la profesión.

Pero no fue sino hasta el año 2005 cuando comenzamos a compartir de forma más cercana y cotidiana la docencia, al transformarse esas charlas en la propuesta de participar en su materia Teoría del Arte y el Diseño, en 3º año de la carrera. Me entusiasmó mucho la idea, ya que me permitía seguir profundizando en un área en la que me estaba especializando, pero también me convocó su entusiasmo y generosidad en la invitación. A partir de ese año no dejé de compartir sus clases, que luego se transformaron, a partir de los cambios que introdujimos en el plan de estudios, en la materia Historia del Arte y el Diseño. Siempre fueron experiencias motivadoras, agradables; siempre se presentaba con una sonrisa, de invariable buen humor, con ganas de enseñar y compartir un momento gratificante, para nosotros como docentes, y por supuesto para nuestros estudiantes. Así se sucedieron incansablemente los años de docencia, sin disminuir en ningún momento el interés, la entrega, la pasión por la docencia. Así fue hasta el último momento en que su salud le permitió enseñar, hasta el último esfuerzo su pasión no cedió, y entregó todo en sus clases. Así lo recordaremos, nos guiará para siempre su ejemplo, su capacidad de trabajo, su seriedad profesional, su compromiso y cariño como docente, su enorme generosidad con sus colegas. Así me seguirá acompañando en nuestras clases, por lo que esta despedida es relativa. Y lo haré citando una forma cariñosa que tenía de despedirse luego de una clase, una forma muy suya: “chauchita” Guillermo, hasta siempre.


Homenaje a Willy, por Gerardo Miño

En el año 2004 se llevó adelante la propuesta de incorporar a ex alumnos de la Fundación como ayudantes de cátedra en distintas materias de la tecnicatura. Fui convocado por ese entonces a participar, e inmediatamente solicité participar de la cátedra de Guillermo Paita, donde –suponía– podía llegar a realizar una doble función: de “plomo” (como se dice en la jerga del espectáculo a los que preparan los elementos técnicos –tirado de cables, micrófonos, luces– para que la función pueda realizarse) y “oyente”. Así podría aproximarme nuevamente a aquellos temas que me habían fascinado como estudiante, escuchándolos de boca del mismo profesor que me los había presentado tan solo unos años atrás, a la vez que daba una mano a la cátedra en la preparación de las clases.

Pero mi sorpresa fue grande al recibir, antes de comenzar la cursada de 2005, la solicitud de llevar adelante la exposición de temas en forma paralela a Guillermo, ya que el curso de 1er y 2do año de la carrera debían subdividirse en dos comisiones gracias al aumento de la matrícula.

Por supuesto, el honor que me hacían era enorme, y la responsabilidad también. Así es que, con más dudas y temores que certezas acepté el desafío, apuntalado constantemente por Guillermo, “Willy”.

¿Qué decir de él? Desde un comienzo fue quien me ayudó generosamente en la preparación de las clases, facilitándome material, aclarándome temas, guiándome y aconsejándome. Descubrí a través suyo no sólo los aspectos culturales que yo estaba buscando encontrar, y no sólo los aspectos pedagógicos que yo estaba necesitando para poder generar un ámbito educativo propicio en las clases, sino también valores humanos que logran conjugar el razonamiento inquieto que surge, citando a Foucault, “como centellas en el choque de dos espadas”, actitud propia de la juventud, con la sabiduría de los años, la contemplación y la grandeza de espíritu.

Las charlas en el bar y en la biblioteca y, los encuentros para preparar las clases y programar el cuatrimestre estaban siempre teñidas de pensamientos profundos y sencillos... profundos y sencillos. Su vida tuvo la profundidad, la belleza y el dinamismo de una ola. Y para conocer realmente una ola hay que experimentarla zambulléndose, dejándose arrastrar y sintiendo cómo fluye y se renueva. ¿Cómo detener una ola? ¿cómo medir su profundidad? Le quiero leer un texto que llegó a mis manos por casualidad, aunque en realidad la casualidad no existe:


“Dos olas parecen estar separadas por lo que es llamado tiempo. Sin embargo, en Verdad, cuando son vistas desde una perspectiva mucho más amplia, aquellas olas han surgido simultáneamente de la superficie del Océano. Ellas surgen por el mismo propósito: para expresar la simplicidad, y la inocencia, y la belleza, la creatividad, la verdad y la realidad del propio Océano.

Y las olas se deleitan en expresar lo que parece ser una individualidad única. Y, no obstante, portan el hilo común de estar hechas de la misma sustancia y están verdaderamente gobernadas por las mismas Leyes de la Creación. Pues no conocen el momento de su propio surgimiento, porque sólo la Profundidad del Océano no vista puede conocer el momento en que elige hacer brotar y crear la expresión de la ola. El poder que no es visto, sino que está escondido en la Profundidad del Océano, se levanta y forma esa ola, y sostiene esa ola a lo largo de la duración de su expresión. Y es desde la Profundidad de ese Océano que se decide cuándo esa ola debe retornar al mar. ¿Significa eso que desaparece? Sólo desde una perspectiva. Pero en realidad, la propia sustancia que se hizo manifiesta, verdaderamente no ha conocido nacimiento ni muerte, sino sólo expresión.”


A Willy mi más profundo agradecimiento y admiración.







DESCARGAR COMENTARIOS DE DOCENTES Y ALUMNOS



[1] Entre 1991 y 1993 la coordinación de la Carrera había estado en manos de la Arq. Liliana Forbes,  quien declinó esta responsabilidad hacia 1994, para poder abocarse de lleno a la coordinación del Área de Diseño Gráfico del Curso de Educación a Distancia auspiciado por esos años por la GTZ alemana.