15 | Mayo | 2014

Dar felicidad con la impresión 3D de la prótesis de una mano

Exalumno de GUTENBERG en la vanguardia tecnológica

 




Egresado de GUTENBERG y terminado sus estudios universitarios, Rodrigo Pérez Weiss siempre se desempeñó profesionalmente dentro del sector gráfico, ahora apunta a impulsar el potencial de la impresión 3D y ya lo aplica creando piezas ortopédicas para quienes las necesitan.


Ya son habituales las notas periodísticas sobre la enorme diversidad de objetos que se pueden imprimir tridimensionalmente. Las aplicaciones en el campo de la medicina parecen alucinantes, sin embargo instituciones y corporaciones líderes están trabajando intensamente en ese segmento.

 

En estos últimos días varios medios han contado la fascinante experiencia que está viviendo Felipe, un chico de 11 años que finalmente puede contar con su mano izquierda, que le faltaba desde que nació a causa de una enfermedad genética que se llama focomelia. Ahora dispone de la mano que le “imprimieron” en “3D LAB fab&café”, el bar y espacio de trabajo cooperativo que ofrece máquinas para imprimir en 3D por horas fundado por Rodrigo Pérez Weiss el año pasado.



 

Rodrigo es egresado de la escuela Juan GUTENBERG. En 1999 fue el abanderado con el estandarte de nuestra institución en el desfile de cierre de ARGENTINA GRÁFICA, la primera exposición internacional organizada por FAIGA. Terminados sus estudios universitarios, comenzó a trabajar profesionalmente en el rubro de abastecimiento del sector gráfico. De carácter emprendedor, se asoció con colegas para formar la propia empresa. Dotado de entusiasmo innovador buscaba integrar su catálogo con productos novedosos. Cuando en una exposición en el exterior conoció la impresión 3D, no dudó. Se conectó con los propietarios de Leapfrog, gente joven como él, y asumió la representación para comercializar las impresoras 3D de esa marca. Sobre esa flamante especialización gráfica dio una charla en GUTENBERG en unas jornadas profesionales. Siempre inquieto, en agosto del año pasado abrió las puertas del 3D Lab Fab&Cafe en Palermo, un espacio con impresoras 3D disponibles para que cualquiera pueda conocer cómo funcionan e incluso crear sus propios objetos o emplear diseños preexistentes en sitios web.

 

La mamá de Felipe le escribió a Rodrigo para preguntarle, si compraba una impresora 3D, cuánto tiempo se tardaría en aprender a hacer una mano. Rodrigo tomó el caso por su cuenta y junto con Gino Tubaro, estudiante de ingeniería electrónica de 18 años y el estudio de diseño Dtres se pusieron ellos mismos manos a la obra y consiguieron reemplazar una prótesis de u$s40.000 por una de $2.000.

 

El prototipo inicial estuvo basado en uno de licencia abierta, cuyos "planos" estaban alojados en el sitio Thingiverse. De ahí que pudieron descargarlo, modificarlo y mejorarlo según su criterio. Luego de varias pruebas y pensar en los límites a la importación que rigen en la Argentina, determinaron que la llamada e-NABLE hand (Cyborg Beast) era la indicada.

 

"Ahora, cada 48 o 72 horas podemos hacer una prótesis", se asegura en Darwin Research, nueva empresa creada por Rodrigo y por su socio  Gino, la que tiene por objetivo "producir dispositivos sin límites de categorías para que colaboren en resolver los problemas de la humanidad de forma eficiente, económica, sustentable y evolutiva".

 

La semilla sembrada por GUTENBERG sigue dando muy fecundas cosechas.

 

 

Para ampliar información:

 

http://www.clarin.com/sociedad/sueno-Felipe-logran-hacerle-impresora_0_1134486600.html

 

http://www.infobae.com/2014/05/05/1562058-jovenes-argentinos-desarrollaron-una-protesis-una-impresora-3d